
21 DE OCTUBRE: ¡RAÚL Y CECILIA VIVEN CARAJOS!
Se cumplen este 2025 37 años de la Irrupción de la Guerra Patriótica Nacional con la toma de cuatro poblados en forma simultánea por combatientes del Frente Patriótico Manuel Rodríguez un 21 de octubre de 1988. Es un hecho fundamental, y quizás único en la historia de Chile (entendiendo esta la historia del pueblo chileno ya que la historia mapuche está plagada de levantamientos y ofensivas militares de las cuales se debe aprender y que ocurren hasta nuestros días). Así, la irrupción de la GPN es un hecho central que debe ser no sólo analizado sino reivindicado por su justeza y claridad.
La importancia de la irrupción
La importancia de la irrupción tiene varias aristas:
a) Es el reconocimiento que efectivamente la guerra es la continuidad de la política por otros medios. Esto quiere decir que la política y lo militar van de la mano y que los explotados también tienen el deber y el derecho de construir sus propias organizaciones bajo la óptica y análisis de qué estas sean organizaciones político militares y que su estrategia, tácticas y programas hermanen y encierren ambos elementos como lo hace la burguesía siendo esta la clase monopolizadora de la fuerza transformando su brazo armado en una fuerza militar mercenaria. A su servicio exclusivo.
b) Que la ideación de la guerra patriótica, como su ejecución, no es más que la aplicación en forma creadora del Leninismo entendiendo por este el marxismo revolucionario, valga la redundancia ya que el marxismo es revolucionario en sí mismo, y que rompe con la tergiversación reformista-revisionista-oportunista del marxismo que se ha enquistado en el parlamento burgués haciendo propio la democracia burguesa y el parlamentarismo, como la conciliación de clases, como su principal forma de lucha. Estos no aspiran a la toma del poder, a la construcción de un nuevo poder y dictadura del proletariado, sino que a la reforma y humanización del sistema de explotación capitalista.
c) La Guerra Patriótica Nacional fue un grito de guerra hacia la toma del poder y un grito de guerra hacia la superación estrecha y reformista de la lucha contra la dictadura y pretendió marchar hacia la toma del poder. La Política de Rebelión Popular de Masas, más allá de haber dado pie para la formación del FPMR, fue siempre una versión reformista de la aplicación de la ciencia militar por cuanto estaba ligado sólo a la lucha contra la dictadura y no a la transformación de esa lucha en una lucha revolucionaria hacia la toma del poder y la destrucción del poder burgués y enfrentamiento directo con el imperialismo. La Rebelión Popular a la vez que impulsaba acciones armadas y la movilización de las masas contra la dictadura iba de la mano con la consigna de DEMOCRACIA AHORA, vale decir, la reivindicación de la DEMOCRACIA BURGUESA como norte y no la construcción del socialismo.
d) La importancia de la GPN va de la mano también del Rediseño del rodriguismo, del FPMR y eso significó la superación del FPMR de su condición de aparato armado al servicio del PC y avanzar en transformarlo en un partido político-militar revolucionario y de nuevo tipo. Esto es el reconocimiento en los hechos la inexistencia de un partido revolucionario y el reconocimiento que el mismo Partido Comunista no lo era y que no estaba cumplimiento el rol histórico que Marx y Lenin y demás próceres del movimiento comunista y revolucionario internacional le asignan a un partido comunista.
e) En lo inmediato, la irrupción de la GPN vino a denunciar con mucha claridad la traición del conjunto de los partidos burgueses y populares opositoras a la dictadura u opositara a la otra facción burguesa con la cual se enfrentaban, a las esperanzas del pueblo movilizado y organizado, del pueblo en lucha y combate por una cambio profundo y estructural. El pacto interburgues se plasmó el 5 de octubre de 1988 con el plebiscito, De ahí en adelante la famosa «salida política» a la dictadura fue siempre una salida pactada. La conformación de lo que fue posteriormente la Concertación fue la cristalización de la alianza burguesa contrainsurgente cuya principal tarea fue: a) el desarme del movimiento popular, su represión y división, b) la persecución y aniquilamiento de los movimiento armados c) la continuidad del proyecto burgués neoliberal impuesto durante los 17 años de la dictadura. La GPN va en dirección opuesta al pacto interburgués, a la consolidación y defensa de los intereses imperialistas. Por eso esta guerra es Patriótica.
El argumento del fracaso militar como invalidación de la GPN
El fundador del la Guerra Popular Prolongada, Mao Tse Tung, señala con precisión lo siguiente:
«Luchar, fracasar, volver a luchar, fracasar de nuevo, volver otra vez a luchar y así hasta la victoria: ésta es la lógica del pueblo»
Esta cita no toma en cuenta los fracasos militares como argumento suficiente para invalidar la estrategia de la guerra popular prolongada como parte esencial del programa de los revolucionarios y de la revolución misma. Mao entiende que habrá imponderables, sorpresas y que las acciones militares realizadas por los destacamentos comunistas revolucionarias no siempre serán victoriosa pero lo que manda no es siempre jugar a «ganador» sino lo que manda es el objetivo estratégico, cual es, la toma del poder y el socialismo claro está tomando en cuenta los factores objetivos y subjetivos como también la correlación de fuerzas lo que se desprende del correcto análisis de la lucha de clases.
Pero cuando la acción militar sufre un traspié, por significativo que este sea o por más duro que sea el golpe, siempre habrá sectores que utilizarán ese traspié como argumento para cancelar la estrategia revolucionaria tirarla al olvido y reemplazar la estrategia revolucionaria por otra que no tiene como centro la guerra revolucionaria y así comenzar el camino vertiginoso del desmantelamiento del proyecto revolucionario y de paso el desmantelamiento de la ideología revolucionaria.
El asalto al Cuartel Moncada fue un fracaso militar reconocido por Fidel sin embargo, por mas duro que haya sido el resultado, Fidel no canceló la guerra revolucionaria como estrategia y como parte fundamental del programa.
La experiencia del Che en Bolivia no dió los resultados esperados pudo ser distinto si es que la traición del PC no se hubiese dado pero claro no se puede confiar en fuerzas ajenas sino en las propias. Pero más allá de eso, ¿quiere decir que lo planteado por el Che esté obsoleto? ¿Quiere decir que la guerra revolucionaria del Che y sus fundamentos políticos e ideológicos están obsoletos? Claramente ¡NO! Está más vigente que nunca. La claudicación de la guerra revolucionaria, su exclusión del programa revolucionaria como de la construcción del partido revolucionario de nuevo tipo será siempre expresión de sectores revisionistas y reformistas que no tienen como objetivo la toma del poder.
La caída en combate de Miguel Enríquez en San Miguel, ¿lo invalida como dirigente revolucionaria? ¿Invalida su concepción revolucionaria? La caída de Santucho y de tantos otros revolucionarios ¿invalida la lucha revolucionaria? Claramente ¡NO!
Bajar la guerra revolucionaria como parte central de la ideología revolucionaria es renunciar al derecho de los pueblos a la rebelión y reemplazar ese derecho por la sumisión y opresión. Transformar el espíritu de lucha, a los luchadores en esclavos satisfechos. El éxito o el fracaso de una acción no tiene que ver con su justeza.
El revolucionario no mira de qué lado sopla el viento sino de qué lado está su deber.
Los procesos revolucionarios, la construcción de los instrumentos revolucionarios, de sus estrategias y tácticas no siempre se dan con viento favorable. Muchas veces el viento sopla en contra y muchas otras son verdaderos vendavales los que soplan sin embargo el objetivo estratégico sigue estando a la orden del día, presente y resulta a la vez urgente. Contra viento y marea se organizan casi siempre las fuerzas revolucionarias y las revoluciones. En esos vientos desfavorables no sólo encontraremos a los fieles y francos representantes de los intereses burgueses e imperialistas sino también a los reformistas, a los revisionistas, a los oportunistas y a los vacilantes que serán quienes desde el interior del pueblo se lanzarán a confundir al pueblo y a frenar todo proceso de construcción revolucionaria y frenar también toda revolución. La revolución sin caricaturas no es lo de ellos.
Pero los revolucionarios deben ser capaz de medir la fuerza de los vientos contrarios como también la fuerza real y potencial de los vientos favorables. Ser claros en las capacidades de las propias fuerzas, de sus propias debilidades para trazar con precisión el camino capaz de sortear las tormentas. Por más difícil que sea el camino la lucha continúa bajo otras formas pero la construcción no se debe frenar, al ideología revolucionaria se debe defender y el programa político-militar de los revolucionarios no se debe transar.
¡Raúl y Cecilia Viven Carajos!
La gesta del 21 de octubre, la irrupción de la Guerra Patriótica Nacional en Los Queñes, Pichipillahuén, La Mora y Aguas Claras quedará inscrita para siempre como uno de los hechos más relevantes de nuestra historia cuyos gritos aun resuenan y cuyo fundamento se hizo revuelta popular el 2019.
La reivindicación de Raúl y Cecilia no tiene sentido si no se reivindica el Rediseño, vale decir, la necesidad de construir un Partido Revolucionario de Nuevo Tipo . No tiene sentido sino se reivindica al Rodriguismo más allá de su expresión de moral revolucionaria sino como expresión de una ideología revolucionaria para nuestras condiciones propias y para nuestra propia historia de la lucha de clases. No tiene sentido si no se reivindica la Guerra Patriótica Nacional en su profundidad y plenitud como parte esencial del programa revolucionario y que como guerra tendrán que se continuado también desde la lucha política e ideológica, es decir, por otros medios siempre desde fuera del sistema de explotación capitalista.

