
LOS RESQUICIOS LEGALES, GOBERNAR POR DECRETO Y LA FALACIA DE VULNERAR LA SOBERANÍA Y LA DEMOCRACIA (PARA EL DEBATE)

La clase dominante y su clase política siempre han sacado a relucir el argumento de respetar la soberanía popular y las reglas del juego democrático cada vez que estas se ven enfrentadas a la posibilidad de cambios radicales especialmente cuando estos son estructurales o cuando afectan sus intereses bastardos de clase. Es en el fondo, el argumento de respetar el Estado de Derecho o el imperio de la ley en otras palabras que a la vez se expresa en aquello que nadie está «por sobre de la ley» como tampoco se «esta debajo de la ley» sino que «todos estamos en la ley». Respetar las leyes, el derecho es respetar el ordenamiento jurídico establecido.
Los resquicios legales y gobernar por decreto
En una columna aparecida en Le Monde Diplomatique (Chile) sobre los resquicios legales utilizados por la Unidad Popular, Jorge Magasich señala:
«El orden institucional vigente en 1970 contiene escasos mecanismos que permitan transferir empresas privadas al sector social de la economía. Y, como no prevé elecciones parlamentarias después de las presidenciales, el apoyo mayoritario que recibe la Unidad Popular en 1971 no puede traducirse en el Parlamento. Sin poder modificar las leyes, que, además, dan poco espacio a la propiedad colectiva, el programa de la UP parece inaplicable.»
«El Presidente Salvador Allende encomienda a su asesor jurídico ad honorem, Eduardo Novoa, la búsqueda urgente de una solución imaginativa que concilie la aplicación del programa con el respeto a la legalidad. Éste identifica un conjunto de preceptos legales vigentes, aunque poco conocidos, que autorizan las nacionalizaciones. Sus detractores los tildan de “resquicios legales”, reconociendo implícitamente su legalidad».
La única forma que tuvo Allende avanzar en la implementación de su programa fue entre otras cosas recurrir a los resquicios legales lo cual llevó al fascismo a declarar que eran actos inconstitucionales a pesar que lo que se estaba usando era el mismo derecho, las mismas leyes ya existentes y vigentes desde hace mucho pero en el olvido absoluto. Esta práctica llevó a situar desde el fascismo al gobierno popular fuera de la ley, en la ilegalidad y rompiendo según ellos el estado de derecho.
Más de 50 años después de esa confrontación constitucional y política la tortilla se da vuelta.
Ahora es José Antonio Kast quien ha insinuado, que en el caso de ganar las elecciones presidenciales, gobernaría por decreto. Esto llevó al progresismo a decir que eso sería una práctica autoritaria y dictatorial porque pasaría por sobre el congreso nacional quien supuestamente representa la expresión de la soberanía popular o la voluntad del pueblo. Pero, ¿por qué sería un actor autoritario y dictatorial si es una faculta legal existente que tiene el presidente de la república? Aplicar políticas por decreto sin tomar en cuanta al congreso nacional no es estar fuera de la constitución ni menos quebrantarla sino es usar una facultad que existe dentro del estado de derecho.
Es curioso que tanto la implementación de los resquicios legales, desde la izquierda, y la intención de gobernar por decreto, desde el fascismo, ha llevado a los contradictores en cada caso a declarar esos actos inconstitucionales y dictatoriales o autoritarios cuando en ambos casos se recurre a esos instrumentos para llevar a cabo algún aspecto del programa de gobierno que no cuenta con la mayoría parlamentaria para su aprobación desde el parlamento.
Desde 1990, la Concertación, Nueva Mayoría y el Frente Amplio + PC se han escudado en no contar con las mayorías parlamentarias necesarias para llevar las transformaciones estructurales que lleven al derrumbe efectivo de los 11 pilares que sustentan al neoliberalismo. Así, han decidido no sólo continuar con el neoliberalismo sino contrario a la voluntad popular esas alianzas progresistas han perpetuado, afianzado y perfeccionado esos 11 pilares del neoliberalismo y han agregado pilares nuevos que hacen al modelito un edificio más sólido y difícil de derrumbar.
La verdad es que para derrocar al neoliberalismo por parte de los gobiernos progresistas sólo era necesario voluntad y coraje político, los cuales nunca tuvieron y jamás estuvieron en su ADN, por cuanto hubiese bastado dictar decretos, haber gobernado por decreto y chao neoliberalismo. Esto arriesgo de haber sido tachado de gobiernos autoritarios y dictatoriales. La carencia de esta voluntad y coraje llevó a someter al pueblo y clase trabajadora a los peores padecimientos sociales conocidos en todos los planos. El no haber gobernado por decreto por parte del progresismo tuvo también como argumento respetar la democracia y el estado de derecho, pero ¿acaso la constitución del 80 es democrática en su origen y fondo que nos debe llevar a respetarla y defenderla? ¿Acaso el progresismo ha creido siempre que vivimos en una democracia?Claro que sí. El progresismo siempre, desde 1990 en adelante, ha hecho suyo el modelo pinochetista-fascista-contrainsurgente de sociedad y desde temprano ha implementado el más profundo y sólido matrimonio con las fuerzas fascistas a tal grado de ambos defender el sistema existente a contrapelo de la voluntad popular (revuelta popular, 2019) y contrarios absolutos de las fuerzas revolucionarias dispersas.
Para rechazar la idea de Kast de gobernar por decreto, el progresismo ha asumido el rol que el fascismo tuvo durante la Unidad Popular en relación a los resquicios legales. Y esto no quiere decir que se defenda a Kast sino que Kast ha tenido por lo menos la intención, no sabemos si la voluntad, de gobernar por decreto para alcanzar sus objetivos bastardos cosa que no ha tenido ni tendrá jamás la novia del progresismo.
También es curioso que cuando se lleva a cabo lo que realmente dice la ley o cuando se aplica la ley como está escrita, tal cual, eso es interpretado como un acto inconstitucional, antidemocrático, autoritario o dictatorial. Cualquier persona pensaría que para eso sucediera se tendrían que aplicar «normas» contrarias al derecho y fuera de todo el ordenamiento jurídico pero contrario a eso los resquicios legales y gobernar por decreto están dentro de la legalidad burguesa, de su estado de derecho y constitución que ellos mismos han impuesto a sangre y fuego. Entonces, el no aplicar la ley tal cual sería una práctica democrática, no autoritaria, y no quebrantadora del estado de derecho. ¡Plop! ¡Quién entiende eso!
Entonces, si no quieren aplicar reformas estructurales por vía de los resquicios legales o gobernar por decreto para cambiar radicalmente las cosas, ¿qué queda entonces? Lo que queda es comprender y asumir que LA REBELIÓN SE JUSTIFICA y que para llevar a cabo el derecho que nace desde la rebelión, desde el derecho total y absoluto a la rebelión se debe avanzar en la creación de una Alternativa Popular y Revolucionaria como a la formación de una Oposición Anticapitalista que conduzca esa rebelión y que sea capaz de derrocar el actual sistema de explotación ilegítmo y dar paso a una nueva democracia y nuevo estado. Más claro echarle agua ya que estamos frente a dos fuerzas reaccionarias, progresismo y fascismo, que han decidido contraer el sagrado vínculo del matrimonio teniendo como testigo a la clase dominante y ya sabemos que lo que ha unido «Dios» que el hombre no lo separe, y blablabla blaaaaaaa.
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