POR UNA SALUD AL SERVICIO DE LA CLASE TRABAJADORA Y DEL PUEBLO

POR UNA SALUD AL SERVICIO DE LA CLASE TRABAJADORA Y DEL PUEBLO

ALGUNOS DATOS PREVIOS 

El gasto público en salud del año 2023 fue de 18.123.189.429,9 millones de euros equivalente al 18,81% del gasto público y equivalente al 5,8% del Producto Interno Bruto (PIB).

El 2023, las Isapres atendieron, aproximadamente, a 3,3 millones de personas y Fonasa atendió a 16.023.440 millones de persona. El 2023 fallecieron en las listas de espera 35.492 pacientes-personas aproximadamente. 

En Chile, todos los derechos fundamentales, humanos y básicos se van visto mercantilizados y usados como una forma de someter a la población no garantizando el ejercicio pleno de esos derechos. En el caso de salud como en todos los otros derechos fundamentales y bánscos son precarizados al extremo para la gran e inmensa mayoría de la población y mientras la minoría explotadora y parásita hacen de todos los derechos un bien de consumo. Las listas de espera es un reflejo de esa realidad, de la realidad miserable de la clase trabajadora, del pueblo que cada año ve fallecer, esperando atención médica, a alrededor de 40.000 personas aproximadamente. Esto constituye una evidente violación a los derechos humanos, fundamentales por parte del Estado de Chile y que en verdad es un crímen contra la humanidad por cuanto es el Estado y sus agentes quienes perpetran ese asesinato serial, lo que se podría también llamar el genocidio planificado en salud. La salud pública en Chile forma parte del apartheid social sobre el cual se construye el actual sistema de explotación capitalista. La tan publicitada «democracia» chilena no es más que un sistema de segregación social muy alejado del estado de bienestar y sin ninguno de esos los elementos de ese estado benefactor al cual los progresistas dicen acercarse. Este enfoque segregacional que es evidente en la salud se da también en las pensiones, educación, acceso a la cultura, etc todas ellas divididas entre los sectores público y privado.

Es por ello que los sectores revolucionarios, populares (o clasistas todos) han avanzado en hacer de la lucha de la Salud al Servicio de la Clase Trabajadora y del Pueblo una de sus banderas fundamentales denunciando la política criminal que no hace distingo entre un gobierno encabezado por la izquierda mercenaria que como el de Boric realizó el mayor salvataje de la salud privada conocido hasta hoy, Isapres, mientras la salud pública se cae a pedazos. 

Revolucionarios y Populares por una Salud al Servicio de los Trabajadores y Pueblo. 

El Movimiento Revolucionario 8 de Ocubre, MR-8, al cual nuestra página ya ha entrevistado (ver sección Que se Cuenta, Entrevistas) ha realizado una acción de denuncia y hecho llegar un comunicado a ese respecto el cual reproducimos completamente:

 COMUNICADO

Este miércoles 9 de julio, en la madrugada militantes del Movimiento Revolucionario 8 de Octubre (MR-8) llevaron a cabo en 8 CEFAMs y Consultorios acciones de propaganda llamando a rebelarse y luchar por una salud digna y gratuita para todo el pueblo. 

Mientras la medicina privada y los grandes consorcios farmacéuticos se enriquecen a manos llenas, existen en el país mas de 2,5 millones de personas en listas de espera para atención médica en salud pública de los cuales han muerto 44 mil personas antes de acceder a consulta de especialidad o cirugía lo que es un crimen masivo contra los sectores populares. 

¡JUSTICIA PARA EL PUEBLO!

¡BASTA DE PRIVILEGIOS PARA UNOS POCOS! 

En la misma dirección apuntan los / las compañeras del Comité de Salud de Maipú que en un comunicado señalan:

Para nadie es un misterio que en Chile existe una salud para pobres y para ricos, y cuando hablamos de la crisis de la salud, precisamente nos referimos a la situación en la cual se encuentra la salud pública, es decir, en la cual nos atendemos las y los pobres de campo y la ciudad. Desde luego son muchos los efectos que sufrimos la clase trabajadora producto de esta crisis del sistema sanitario a nivel nacional, pero quizás una de las complejas, es la de las listas de espera que existen en el nivel terciario, o sea, en los hospitales de la red pública de salud, la cual nos condena a la muerte lenta. 

De acuerdo a las cifras oficiales entregadas por el Ministerio de Salud, a fines de febrero del presente año, el número de personas en lista de espera no GES (Garantía Explícitas de Salud) era de 2.508.227, mientras que en garantías GES retrasadas habían 77.107. Actualmente, se contabilizan 390.229 cirugías en espera y 2.601.084 en consultas de especialidad, existiendo un aumento respecto del año anterior (2024) de 56.650 cirugías (16,98%) y 199.524 consultas (8,31%), respectivamente. 

Lamentablemente, desdele propio Ministerio de Salud, se indicó que, en 2024, fallecieron 36.262 personas mientras estaban en lista de espera para una consulta de especialidad o una intervención quirúrgica, lo que indica un número aproximado de 97 personas que mueren diariamente, cifra macabra pues es parrte de la clase trabajadora, pobladores y pobladoras, niños, niñas y adolescentes, adultos mayores que fallecen a pesar de estar diagnosticados por el solo hecho de no lograr una atención oportuna y de calidad por el sólo hecho de ser pobres. 

Es probable, que incluso las cifras sean aun mayores, pues la propia burguesía, ha realizado denuncias sobre la manipulación de las cifras, algunos ejemplos son en el Hospital Dr. Hernán Henríquez Aravena de La Araucanía donde se detectó que pacientes eran eliminados de la lista de espera por la falsa causal de fallecimiento; así también en el Hospital Base de Osorno se investigan denuncias de irregularidades en las listas de espera, incluyendo la priorización de atenciones; en el Hospital Barros Luco Trudeau y Carlos van Buren la Contraloría detectó irregularidades en el registro de pacientes en las listas de espera; en el Hospital Gustavo Fricke se encontraron 15.711 pacientes no ingresados a la lista de espera, esto solo como muestra de que las cifras reales podrían ir claramente en aumento. Año tras año, es lo mismo donde se «maquilla» una salud para las estadísticas pero que en realidad no considera las reales necesidades de las personas. 

Como Comité de Salud exigimos un sistema único en salud, administrado por el estado, centrado en la atención primaria (Cesfam), es decir, en la prevención, socio-educación en salud y en el pueblo organizado como primera estrategia sanitaria, además, desde luego, la inmediata inyección de recursos que permita disminuir al límite máximo posible las listas de espera, considerando la demanda asistencial, tanto quirúrgicas como de especialidad independiente de ser GES o no GES; el fin de las Isapres, pues son estas empresas las que lucran con nuestras enfermedades y la producción estatal de medicamentos e insumos, con el fin de acabar con el mercado de salud en Chile.  

Tenemos la certeza que en el marco del sistema capitalista el problema de la salud para la clase trabajadora no será del todo resuelto, pues significaría que los empresarios de la salud dejaran de recibir sus enormes ganancias y deberían abandonar sus intereses de clase (burguesía), lo cual por supuesto no harán. Sin embargo, también creemos que es sumamente necesario ir luchando por obtener mejoras para nuestra clase porque no podemos seguir permitiendo que nuestro pueblo muera esperando una atención médica. Y en ese sentido, deberemos ser las y los pobres y el conjunto de nuestra clase quienes, desde los diversos territorios, centros productivos y de estudio, luchemos de forma organizada y articulada por una salud digna, de calidad, oportuna y al servicio de la clase trabajadora y el pueblo. 

 

         

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