CRIMINALIZAR A NIÑOS Y ADOLESCENTES. MILITARIZAR LOS COLEGIOS. ¡EDUCACIÓN O BARBARIE!

CRIMINALIZAR A NIÑOS Y ADOLESCENTES. MILITARIZAR LOS COLEGIOS. ¡EDUCACIÓN O BARBARIE!

Impacto ha causado el asesinato de la inspectora, Instituto Obispo Silva Lezaeta de Calama, María Victoria Reyes de 59 años y donde quedaron cuatro personas heridas algunas en estado grave.

Como era de suponer, la reacción inmediata desde los órganos de poder fue en torno a aumentar las medidas represivas mediante el endurecimiento de las leyes penales, y penal juvenil, como aquellas que ya criminalizan a los niños y adolescentes como es la Ley Aula Segura. Pero no sólo eso, ya hay voces que claman, desde el poder politico, de permitir la introducción de detectores de metales en los establecimientos con la finalidad de reducir los hechos de violencia. Otros en años pasados impulsaron la idea de establecer trabajos de inteligencia al interior de los colegios como es la intercepción de los celulares de los alumnos, especialmente de aquellos que ocupan alguna función dentro del movimiento estudiantil. Sin este lamentable hecho repercutirá en la exigencia cavernaria aun más la edad de responsabilidad penal juvenil. 

Ninguno de los actores políticos se hace cargo de las profundas desigualdades de la sociedad chilena y su sistema de explotación capitalista que entre otras cosas deteriora gravemente la salud mental de las personas y destruyendo de paso las relaciones humanas imponiendo una cada vez más alta competitividad e individualismo como principal forma de relacionarse. Nada dicen sobre la violencia directa, cultural o estructural, visible o invisible como lo establece El Triángulo de la Violencia de Johan Galtung. De esto el poder político no se hace cargo lo suyo es la criminalización de los niños y adolescentes y de la militarización de los establecimientos educacionales. 

Todo este discurso belicista y militarista, criminalizador, no es invensión chilensis sino es calco y copia de lo que ocurre en Estados Unidos y cómo las autoridades imperialistas han decidido avanzar a pasos agigantados en la criminalización y militarización de los establecimientos educacionales y de los alumnos. Pero, ¿qué ocurre en los colegios gringos? Veamos algunos datos: 

¿Cuántos colegios tienen detectores de metales?

Aproximadamente 30.000 escuelas en EE.UU usan detectores de metales lo que equivale al 23% de las escuelas norteamericanas. Hay 132.000 escuelas. Para ser más precisos, el 22% de las escuelas públicas tienen detectores de metales (2021). Entre 27% y 32% de las escuelas secundarias tienen detectores y sólo el 2% los usa diariamente. 

¿Qué porcentaje de estudiantes está bajo este sistema de control y vigilancia?

13,6% de estudiantes (12-18 años) reportan detectores en su escuela, es decir, 1 de cada 7 estudiantes en Estados Unidos. 

¿Qué ocurre con los guardias armados?

Los School Resource Officers (SROs) están presentes en 30% a 50% de las escuelas según el nivel y zona. 

¿Cuál es el impacto de estas medidas en relación a la violencia en los colegios?

Hay un 30% menos de incidentes con armas en las algunas escuelas e incluso puede llegar a la disminución en un 50% en algunos establecimientos. También las agresiones pueden disminuir en un 30%. A pesar de esto no existe una reducción significativa de tiroteos en los colegios y no existe la suficiente evidencia que la violencia sea reducida en general. Así, el 70% de las armas detectadas provienen de denuncias y no como resultado de los detectores de metales. 

¿Cuáles son los efectos psicológicos, emocionales en los estudiantes (niños y adolescentes)?

Los alumnos de los colegios que cuentan con detectores de metales se sienten menos seguros que aquellos que estudian en colegios sin detectores. Los detectores tienen un impacto negativo en la percepción de seguridad de los alumnos. 

Debido a lo anterior, el 25% de los alumnos reportan estrés asociado a medidas de seguridad incrementando la ansiedad e incomodidad en entornos con detectores. Esto se expresa también en: a)  Ansiedad anticipatoria (al entrar al colegio), b) sensación de vigilancia constante, c) estrés diario por controles y revisiones. El entorno se percibe como una «zona de amenaza» o similar a una cárcel o aeropuerto de alta seguridad. 

¿Cómo afecta esto el clima escolar y las relaciones sociales?

Las relaciones entre alumnos y entre el alumno y los profesores son debilitadas y existe una mayor percepción de un ambiente punitivo y de control que, a la vez, trae como consecuencia psicológica un menor sentido de pertenencia y menor confianza en los adultos del colegio. Todo esto afecta gravemente la esencia de un establecimiento educacional que debería estar centrado en el desarrollo de las capacidades y habilidades de las persona en formación y no tener como centro el sometimiento y sumisión mediante el terror, la criminalización y militarización de los espacios que les pertenecen a los educandos. 

Otro aspecto relevante es que los estudiantes afroamericanos son más suscepctibles de ser pasados por detectores de metal (4,8 veces más probable) mientras los latinos son susceptibles de ser pasados por los detectores 2,7 veces más. 

Esto tiene un impacto emocional donde la sensación de injusticia y discriminación se consolida como también se internaliza el estigma de «mi escuela es peligrosa» afectando la autoestima individual y colectiva. Esto se basa en que los estudiantes de dichos establecimientos son tratados como potencialmente sospechosos de cometer algún delito y donde se normaliza la vigilancia constante imponiendo la sensación de estar conviviendo dentro de un sistema penal y no educativo. En definitiva, esto trae una mayor desconfianza institucional y un menor compromiso escolar. 

¿Qué efectos tiene todo esto en el comportamiento y rendimiento escolar?

Muy posiblemente, esto tenga como consecuencia un mayor ausentismo escolar y un menor rendimiento académico asociado a estados de ansiedad. A la vez, estas medidas no logran mejorar la sensación de seguridad en los estudiantes generando más ansiedad, más estrés, menos confianza y ambientes mucho más punitivos (represivos). 

¿Cuál es el porcentaje de criminalidad en los colegios de Estados Unidos?

El concepto unitilizado es de “victimización escolar”  que se define como los «estudiantes que sufren delitos dentro del entorno escolar». El 2% de estudiantes (12–18 años) fueron víctimas de delitos en la escuela en los últimos 6 meses. Esto equivale  a 20 por cada 1.000 estudiantes En términos anuales 30 delitos por cada 1.000 estudiantes (3%) en 2019. Ha existido también una bajado desde 4% en 2009 → 2% en 2019

A pesar de ello, los principales delitos cometidos en los colegios son Robos (theft): 2%. Violencia total: 1%. Violencia grave (sin agresión simple): 0,5%. Mientras que otros indicadores señalan: 22% de estudiantes reportan bullying. 12,4% participaron en peleas físicas. 7,8% fueron amenazados o heridos con armas. 5,9% llevaron armas a la escuela (últimos 30 días)

¿Cuántos son los alumnos y profesores asesinados?

Los homicidios en escuelas representan menos del 3% de todos los homicidios juveniles, es decir, la gran mayoría de las muertes de jóvenes ocurren fuera de los colegios.  Aun así, las muertes en colegios pueden alcanzar entre 20 y 40 muertes por año en escuelas. En años con eventos masivos (ej: tiroteos): puede subir a 50–70+ víctimas. (Ejemplo orientativo: en 2022 hubo ~30–35 fallecidos en incidentes escolares).

Estos evento (tiroteos) tienen alto impacto psicológico y alta visibilidad mediática y estos no han sido eliminados a pesar de la existencia de detectores de metales y guardias armados en los establecimientos. 

¿Cómo es la salud mental en los niños y adolescentes en Chile y Estados Unidos?

Estados Unidos

21% de niños y adolescentes (3–17 años) tienen un trastorno mental diagnosticado. Esto equivale a: 1 de cada 5. Si se incluyen síntomas (ansiedad, tristeza, etc.) puede subir a 30–40% con malestar emocional significativo

Chile

Las cifras varían según estudio, pero son bastante consistentes 22,5% de niños y adolescentes presentan un trastorno mental. Estudios más recientes señalan que el 27% presentan síntomas compatibles con trastornos en niños pequeños (4–11 años): hasta 27,8%. 1 de cada 4 niños/adolescentes

CUADRO COMPARATIVO

Indicador Estados Unidos Chile
Trastornos mentales diagnosticados 21% 22–23%
Síntomas o problemas emocionales amplios 30–40% 25–27%
Equivalencia 1 de cada 5 1 de cada 4
Grupos más afectados adolescentes niños y adolescentes
Problemas más comunes ansiedad, depresión, conducta ansiedad, conducta, depresión

Similitudes

Ambos países tienen cifras muy altas y comparables. En ambos casos alrededor de 20–25% tiene trastornos clínicos. Los problemas más frecuentes son: a) ansiedad, b) depresión y c) trastornos conductuales

Diferencias importantes

Chile tiende a mostrar cifras ligeramente más altas (hasta 27%) mayor impacto en niños más pequeños

EE. UU tiende a un mayor porcentaje de síntomas emocionales amplios (hasta 40%)

Con todo lo anterior cabe la pregunta, si se sabe que aumentando el control, la vigilancia y la represión (criminalización y militarización) no se resuelve el problema de la violencia al interior de los colegios, entonces, ¿qué sentido tienen todas estas políticas belicistas, militaristas y criminalizadoras hacia los estudiantes?

El poder político, y sus expertos saben que estas medidas no solucionan el problema sin embargo levantan este discurso e imponen estas medidas porque aprovechan la oportunidad en generar nuevos mecanismos represivos y coercitivos hacia los alumnos con la finalidad de normalizar la sumisión, la domesticación, la aceptación del sistema de explotación capitalista, la segregación social sobre el cual el sistema se basa pero por sobre todo la normalización del miedo y del estado policial que se construye pacientemente a vista y paciencia de todos y como ese estado policial se ha normalizado nadie nota su construcción. La sociedad capitalista es un sistema y sociedad terrorífica e inhumana que tritura todo lo que encuentra a su paso partiendo por el ser humano a temprana edad. 

Los movimientos estudiantiles y de los trabajadores de la educación deben tomar esto como una de sus banderas principales y denunciar hasta el cansancio lo terrorífico que significa el sistema capitalista. Un movimiento de profesores y de estudiantes no tiene sentido alguno sino es humanamente anticapitalista y si no se dispone a combatir el terrorismo que encarna el capitalismo mismo. 

Para seguir pensando. Para indignarse contra quienes nos vigilan y castigan

Vigilar y Castigar, El Suplicio,. Michel Foucault. 

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