COMO LA DEA AHORA EL PREMIO NOBEL

COMO LA DEA AHORA EL PREMIO NOBEL

El imperialismo en la aplicación de sus políticas injerencistas, de clara vulneración y transgresión de la legítima autodeterminación de los pueblos echa mano a todo no sólo desde lo militar sino también desde las áreas menos sospechadas o sospechosas. 

Así por ejemplo en plena guerra fría levantó aquello de defender la sociedad de la libertad ante el avance del comunismo internacional. Hubo congresos internacional de escritores que enarbolaban la libertad como su centro pero claro desde un claro contenido anticomunista. Se financiaron a los diarios que se «identificaban» con la prensa libre e imparcial como si esa prensa existiera. Levantaron organismos de fachada también desde esa defensa «profunda» de los derechos humanos y de la democracia. También levantaron a la DEA en su supuesto combate al narcotráfico cuando en realidad era la otra cara de la CIA y sus acciones encubiertas. Ahora es el turno del Premio Nobel de la Paz. 

Hace ya bastante rato que el premio aquel viene cayendo en el más total descrédito como también lo hace hoy la ONU y el derecho internacional que se impone a punta de la guerra de los Eatado Unidos o como se inavalidó hace décadas la OEA que como ministerio de colonias ha sido incapaz de llevar una política autónoma del imperio. 

Fue en 1973 cuando el sionista-fascista Henry Kissinger fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz. La criatura horripilante de Kissinger ha pasado a la historia como el más alto funcionario yanki que se ha identificado con la Doctrina de Seguridad Nacional, con las acciones encubiertas, con derrocamiento de gobiernos legítimos y por lo tanto de su apoyo irrestricto a las dictaduras militares que él ayudó a instalar y como derivado de los crímenes contra la humanidad y la aplicación del terrorismo de estado en todos esos países donde Kissinger clavó sus garras. Curiosamente recibió el premio en 1973 mismo año cuando derrocan al gobierno de Salvador Allende, gobierno que sin duda él derrocó. 

Después está Barak Obama, Premio Nobel de la Paz (2009). Este sujeto es uno de los criminales de guerra estadounidense más connotado. Sus manos no están manchadas con sangre sino que su cuerpo entero está empapado de sangre de los pueblos que él decidió invador y genocidiar (si es que está palabra no existe Obama la creó). Este negro más blanco llevó a cabo hacia otros pueblos lo que el odio racista y segregacionalista acometíó contra el pueblo afroamericano y contra los pueblos originarios del país del norte y de los cuales él dice defender. 

Ahora es el turno de Machado. La Señora CIA por excelencia. La fascista de viejo cuyo que desea ver ríos de sangre en Venezuela. Sueña con los marines en el centro de Caracas y sueña con ser esas fuerzas golpistas que Ricardo Lagos reconoció como legítimas cuando de la mano de Carmona derrocaron al comandante Hugo Chávez por algunas horas. Machado quiere ser la Carmona que Carmona no pudo ser y ambos de la mano de los yankis. 

El Premio Nobel de la Paz se ha convertido en la DEA de los galardones. Una organización de fachada que se usa para legitimar el genocidio, el terrorismo de estado, la contrainsurgencia y todas los crímenes cometidos en su nombre (Obama / Kissinger) o para justificar políticas injerencistas como parte de acciones encubiertas (Machado). 

El Premio Nobel de la Paz ocupa hoy el lugar que ocuparon entonces todas la iniciativas «culturales» durante la guerra fría y de la mano de la guerra cultural impulsada por al CIA. ¡Vomitivo!

PD.: Por eso las felicitaciones de Jeannete Jara a Machado constituye un insulto y ofensa a los miles de muertos, torturados y desaparecidos de la mano de Kissinger y Obama. Es su forma de complicidad. 

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