
AL PROGRESISMO SE LE «ACONCHARON LOS MEAOS» ¡COBARDES!

Los dichos populares son muy sabios. Enseñan y resumen muy bien algunos hechos, actitudes y comportamientos. Uno de esos dichos que caen como «anillo al dedo» es aquello de «ACONCHARSE LOS MEAOS» que significa sentir miedo, acobardarse ante algo y es eso lo que le está ocurriendo al progresismo entendiendo por progresismo no solamente al Partido Comunista, al Frente Amplio, Socialismo Democrático (a los satélites de estos) como también al Partido Comunista (Acción Proletaria). ¿Por qué se les aconcharon los meaos?
Está circulando la teoría conspirativa que el gobierno de Kast estaría buscando provocar un nuevo estallido social para una vez este en pleno desarrollo Kast pudiera gobernar con estado de excepción, militar el país, imponer el orden versus el «caos» y así poder imponer las medidas de shock, el ajuste, el paquetazo.
Curiosamente esta teoría conspirativa se ha hecho público tanto por el comunicador icónico Nicolás Copano reconocido frenteamplista y por Eduardo Artés, ex candidato presidencial por Unión Patriótica-Partido Comunista (Acción Proletaria) que no forma parte del Frente Amplio o de las Alianzas que tiene el otro Partido Comunista con grupos residuales del progresismo sino que se construye en su propio espacio, Plataforma para la Refundación de Chile.
Nicolás Copano, ¿el gobierno de Kast busca un estallido?
Eduardo Artés afima que el gobierno de Kast busca un estallido social.
Resulta sintomático que ambos personajes, o ambos sectores políticos, coincidan y converjan en un tema tan sensible como este siendo sectores de «izquierdas» diametralmente opuestos.
Para justificar, Copano, esta teoría recurre al término de moda que algún comité creativo sacó del baúl de los recuerdos el concepto de «Rage Bait», o Anzuelo de Ira. ¿En qué consiste la teoría de Rage Bait?
¿Qué es el Rage Bait? La palabra de moda del año.
Vamos al argumento de Copano-Artés
Al analizar prácticamente el primer mes de gobierno de Kast, Copano lanza algunas «ideas fuerzas» como por ejemplo, que la estrategia del gobierno está basada en una «lógica confrontacional» cuya finalidad es «querer un nuevo estallido» y que las medidas recientes del gobierno de Kast es «hablarle a su núcleo duro». Todo esto fundamentado en el «Rage Bait». Pero para terminar emplaza a la izquierda «cabeza de termo» (una nueva forma de referirse a la izquierda revolucionaria / radical a la cual en tiempos de la Unidad Popular el reformismo les llamaba «cabezas calientes» o «termocéfalos» como también «ultrones»). Veamos estas expresiones en contraste con la realidad social y política.
Sobre la «lógica confrontacional».
La política en sí es confrontación que representa miradas opuestas de la realidad o antagónicas e irreconciliables si se trata de la lucha política como expresión de la lucha de clases o desde la contradicción capital / trabajo, burgueses / proletarios, imperialismo / pueblos oprimidos del mundo.
Lo que ocurre es que el progresismo desde 1990 ha buscado siempre evitar la confrontación y ha optado siempre, por opción y no imposición, la conciliación en la idea de los «grandes acuerdos», las «políticas de estado», los «acuerdos nacionales» y así resguardar los equilibrios sociales, políticos e institucionales para resguardar, a final de cuenta, el sistema de explotación capitalista. Esta conciliación sólo es posible porque tanto el progresismo como la derecha fascista defienden los intereses de la clase dominante, de los capitalistas y ambos representan facciones al interior de la clase dominante y ambos son parte del bloque en el poder.
Como esa ha sido la costumbre y la lógica conciliadora del progresismo, estos se asustan cuando un gobierno fascista asume el gobierno con una lógica controntacional que no es más que cumplir con su ideario facho barriendo con la «democracia de los acuerdos» para así enterrar al progresismo e imponer su paquete de ajustes económicos. ¿Por qué no hizo lo mismo los gobiernos del progresismo anterior. La conciliación política pavimentó la llegada de Kast a La Moneda como también la aplicación de nuevas leyes represivas y neoliberales lo cual causó un profundo descontento en sus bases siendo este derrotado.
Quiere otro estallidos social
En este sentido Copano llama a la paciencia, a no dejarse provocar por el gobierno de Kast y no caer en acciones que vayan hacia un estallido social y definido por Copano como un escenario de «caos» o un escenario caótico.
Pero, ¿por qué se le teme al protagonismo de las masas? ¿Por qué el pueblo no puede o no debe volver a desbordar a las «autoridades» como lo hicieron en el estallido social (2019)? ¿Por qué llamar a la paciencia’`, en pocas palabras, el progresismo no quiere un nuevo estallidos social y apuesta por el consenso, por la conciliación, es decir, le teme al protagonismo popular, a la violencia popular y le teme a que nuevamente las masas pasen por sobre la «institucionalidad» o contra y por sobre el poder.
Hablarle a la izquierda «cabeza de termo»:
Copano, y el conjunto del progresismo, sabe a ciencia cierta que la izquierda cabeza de termo, o revolucionaria, no tiene la capacidad orgánicas ni menos una capacidad de convocatoria para provocar ese estallido social al cual el progresismo teme.
El estallido social del 2019 fue provocado fundamentalmente por las condiciones de opresión de las masas y por las políticas de conciliación y de la «democracia de los acuerdos» entre las distintas facciones burguesa al interior de la clase dominante. Aun así, el progresismo requiere otorgarle una capacidad política-orgánica que no tiene a la izquierda revolucionaria y así quitarle al pueblo el real poder de autoconvocatoria y así quitar del centro la autonomía del pueblo, en un contexto de estallido, y de ejercicio pleno y violento de la soberanía y de la autodeterminación. Por esto llaman a la paciencia, a la calma porque mal que mal un estallido pone en peligro los intereses bastardos de la clase dominante, del capitalismo y eso el progresismo no lo quiere.
¿Por qué pudiera venir un nuevo estallido?
Un nuevo estallido puede venir, efectivamente, pero no por los deseos de la izquierda revolucionaria o por su poder, ni menos por la aplicación del gobierno de Kast con su supuesto «Rage Bait» sino por las condiciones que el sistema capitalista de explotación le impone al proletariado y a los pueblos. Pero también por la profunda decepción y rechazo que causó el gobierno de Boric el cual no cumplió con ninguna de sus promesas electorales «transformadoras», y «refundacionales» para terminar fortaleciendo el neoliberalismo al cual decían que venían a enterrar.

Una profunda decepción al ser el gobierno de Boric un gobierno represivo (aprobación de 58 leyes represivas, 100 comuneros mapuche presos y fortalecimiento de los órganos represivos especialmente la policía militarizada de carabineros, etc).
Tan profunda fue ha sido la decepción del pueblo hacia Boric, tan evidente ha sido la traición de Boric hacia las esperanzas populares que ese gobierno pavimentó la llegada de Kast, de la derecha fascista a La Moneda el cual es la continuidad del gobierno de Boric y no un quiebre brutal con lo que hizo éste. En definitiva, el progresismo le cuida los cocodrilos al empresariado y a decir verdad «se le aconcharon los meaos». Se sacaron la careta.»El cobarde muere mil veces, el valiente sólo una».
El Cobarde, Víctor Manuel

