
11 DE MARZO: CLASE DOMINANTE Y GOBIERNOS BURGUESES

El tablero político chileno se ha conmocionado un poco. Todo se ha vuelto un poco inestable ante la asunción del fascista José Antonio Kast al gobierno. Al igual que en otras oportunidades, Kast asume no sólo con el apoyo de los partidos fascistas sino que con el apoyo de una parte de la socialdemocracia o de la Concertación (Demócratas y Amarillos) que a decir verdad no es primera vez que sucede. Si tenemos memoria histórica el Partido Socialista apoyó al dictador Carlos Ibañez del Campo y posteriormente la izquierda de ese entonces apoyaron a Gabriel Gonzalez Videla. No es primera vez y posiblemente no será la última.
Pero lo concreto es que Kast estará en La Moneda y ya algunos sectores se preparan para recibir a Kast con las protestas y barricadas merecidas. La asunción del fascista sin duda deberá servir para articular espacios y referentes de mayor combatividad y de mayor articulación territorial de carácter clasista sin embargo la combatividad no asegura por sí sola el carácter clasista. Vayamos hacia atrás en la historia.
Durante la dictadura de Pinochet, la oposición a esta levantó la consigna ¡Fuera Pinochet! y sin duda esa consigna interpretaba a vastos sectores del pueblo y junto a ello la consigna de ¡Democracia Ahora! Si bien Pinochet y la dictadura eran los elementos inmediatos contra los cuales había que golpear, la energía y combatividad desplegada contra ellos desaprovechó la oportunidad de poner en el centro no solo al administrador del sistema (Pinochet y la Junta Militar) sino al sistema de explotación y su clase dominante, es decir, haber convertido la resistencia y lucha anti dictatorial en una lucha anticapitalista, revolucionaria. Como la lucha se centró en el administrador de la época (Pinochet) y en el sistema transitorio (Dictadura Militar), la transición fue la consolidación de lo obrado por ese gobierno de la burguesía en forma de dictadura militar y ahora tocaba a los gobiernos burgueses civiles revalidad, dentro de la democracia burguesa, el sistema de explotación capitalista-neoliberal.
Si bien es de toda legitimidad que las masas luchen en contra de los gobiernos burgueses ya sean estos de vestimenta fascistas o progresistas, lo cierto es que ante ese impulso, el deber de los revolucionarios es hacer claridad en cuanto a que la pelea de fondo no es cambiar un gobierno por otro (ningún gobierno burgués defiende los intereses de la clase trabajadora y de los pueblos) o cambiar un administrador burgués por otro, cual más cual menos todos defenderán los intereses capitalistas e imperialistas de la clase dominante. La pelea de fondo es dirigir ese impulso contra el gobierno de turno contra la clase dominante, contra su sistema de explotación y en última instancia contra el imperialismo. Porque si no es así, caeríamos en el debate estéril de elegir que gobierno ha sido el mejor desde 1990 hasta la fecha y como ya dijimos más arriba desde los intereses de los explotados y esclavizados ninguno de esos gobiernos lacayos, incluyendo al de Boric, ha sido beneficioso para nuestros intereses. Todos estos gobiernos han sido gobiernos de continuidad unos con otros.
Dentro de lo mismo, no es suficiente articular una Oposición al gobierno de turno ya que constituye una táctica limitante y encierra la falsa esperanza que el próximo gobierno será mejor que el que entra. Lo que corresponde es articular una Oposición Anti Capitalista y la construcción de una Alternativa Popular y Revolucionaria que apunte a la clase dominante y su sistema de explotación como nuestros verdaderos enemigos de clase como a quienes desde los sucesivos gobiernos burgueses lo han defendido.
El 11 de marzo asume el nuevo administrador del capitalismo que eligió la clase dominante (así como esta ha elegido casi siempre al administrador de turno). Serán los reformistas que después de haber portado a la continuidad y fortalecimiento del capitalismo-neoliberal con Boric a la cabeza estarán ahora en las calles clamando por «defender las conquistas» bajo su gobierno (¿Cuáles? ¿No se referirán al fortalecimiento de las AFPs entre otras medidas?). Serán los reformistas que intentarán convencer a las masas en sus justas protestas que se debe acumular fuerza (electoral) para imponer en las siguientes elecciones (municipales, parlamentarias y presidenciales) a las fuerzas progresistas ya que estas harán un mucho mejor gobierno (aunque omitirán que será también un gobierno burgués-capitalista) en desmedro al que hará Kast. Y es en este aspecto donde los colectivos y movimientos revolucionarios se deben diferenciar.
Quienes adscriben a las senda revolucionaria no buscan la alternancia en el poder político. No creen en que haya un gobierno burgués mejor que otro y tampoco creen que la solución para los expltados sea el cambio de gobierno o cambio de administrador. Sino que creen firmemente en que el camino revolucionario va en contra del sistema en su conjunto y contra su clase y es hacia allá donde debemos impulsar al movimiento que emergerá desde el 11 de marzo donde nuestra acumulación de fuerzas nada tendrá que ver con consideraciones oportunistas-electorales sino con la necesaria acumulación de fuerzas revolucionaria. Habrá que desatar la lucha ideológica al mismo tiempo que se protesta y se hacen las barricadas. Habrá que desenmascarar a los reformistas y oportunistas en el combate mismo y habrá sin duda que separa aguas. Que las aguas servidas las beba el progresismo.

