
¡EL TRABAJO MATA! ¡LA REBELIÓN SE JUSTIFICA!

La muerte de los seis mineros en la mina El Teniente ha conmovido no sólo al país sino a la clase trabajadora. Pasadas las horas ninguna de las centrales sindicales ha salido con energía a exigir justicia rápida y oportuna. Tampoco este hecho ha llevado a las centrales para que de conjunto convoquen a una paralización de actividades en reclamo por el acelerado proceso de precarización del trabajo.
En un artículo de hace algunos años atrás, el dirigente de la CUT Horacio Fuentes Sec. Nacional de Condiciones de Trabajo, Seguridad, Higiene Industrial y Medio Ambiente señaló lo siguiente:
«En los últimos 5 años han fallecido más de 2.000 (dos mil) trabajadores y trabajadoras. 1271 en accidentes fatales de faena y 779 fallecidos en accidentes fatales de trayecto. Solo en el año 2017, los trabajadores fallecidos fueron 347, lo lamentable de estas cifras es que se han ido naturalizando y parece que a nadie le importara mucho esta pandemia».
Y más adelante señaló:
«Si la cifra de fatalidades por enfermedades profesionales en Chile fuese solo de un 5%, según la estimación de la OIT, las trabajadores muertos en Chile alcanzaría la escalofriante cifra de 10 mil trabajadores muertos en los últimos 5 años, es o no es una pandemia?»
La realidad de la clase trabajadora en relación a la seguridad es mucho más dramática de lo que presenta este trágico asesinato y dependiendo de dónde ocurra el asesinato del trabajador será la impunidad con que queda el crimen y el silencio de los medios de desinformación empresariales.
Estamos a meses que se cumpla un año de la muerte del compañero Hugo Morales, gásfiter fallecido nada menos en La Moneda (28 de septiembre, 2024) debido a una jornada extensisima de trabajo (18 horas de trabajo continuo) propia de la esclavitud. Hasta hoy, la investigación de la Fiscalía sigue sin arrojar responsabilidades y las jefaturas han continuado en sus puestos como si nada. En su oportunidad no se escucho palabra alguna de Boric ni menos de los progresistas que hacen gala de la defensa de los derechos humanos.
También cabe recordar el caso de la profesora Katherine Yoma (31 años) quién se suicidó el 7 de marzo del 2024. O el caso del también profesor Albano Muños Briones quien se suicidara producto de los malos tratos en el trabajo y acoso laboral.
El asesinato de trabajadores y trabajadoras tiene una multiplicidad de factores no sólo derivado de la precariedad de las normas de seguridad sino también como consecuencia de los pésimos ambientes laborales que afectan la salud mental, o aquellas derivadas de las enfermedades derivadas de la actividad laboral misma, entre otras. Sin embargo esas muertes como consecuencia del sistema capitalista de explotación hasta que ocurre en una de las empresas estretegicas de mayor importancia como Codelco o cuándo afecta un área sensible como es la educación. Si no es así la cosa queda debajo de la alfombra y silenciada por los medios como son los 40.000 trabajadores asesinados y puestos en la listas de espera en la salud pública.
Ya es tiempo que a la exigencia del fin del Subcontrato se exija el fin del Código del Trabajo que permite e incentiva toda esta violación flagrante a los derechos fundamentales de la clase trabajadora. El silencio y la pasividad no da para más. ¡Hasta cuándo permitiremos la muerte de más hermanos y hermanas de nuestra clase! ¡LA REBELIÓN SE JUSTIFICA!
Obreros Contratistas Anónimos de Codelco Declaran:





