
DERROTAR A KAST O AL CAPITALISMO. LA TENTACIÓN DE CAMBIAR DE AMO.

Han transcurrido a penas un mes del nefasto gobierno de Kast. No sólo ha asumido el gobierno el más puro heredero de la dictadura militar, de lo que fue Chacarillas y El Ladrillo sino un gran amigo de Paul Schaffer como de los horrores cometidos en Villa Babiera. Es esa herencia política, la misma que todos los gobiernos progresistas, de centro izquierda, ayudaron a reciclar llamándola centro-derecha y no simplemente fascista y a quienes les dieron credenciales democráticas que nunca ha tenido. Si lo que Kast representa hoy fue lo que Jaime Guzmán fue ayer. Guzmán el mismo militante de Fiducia, el ferviente sostenedor del franquismo, del fascismo brasileño. El mismo Guzmán que integró Patria y Libertad y la dictadura de Pinochet. Es esta derecha a la cual el progresismo ayudó a blanquear y convertirla en un artículo digerible para una mayoría, en un interlocutor válido.
En la cohabitación dentro del sistema de explotación capitalista (neoliberal) donde progresismo y fascismo son parte del mismo bando y donde unos y otros se disputan el neoliberalismo como parte de su esencia no existe una oposición estructurada anticapitalista. En el congreso existe un sólo bloque político (no monolítico) que traza las líneas para el conjunto de la clase trabajadora. Ese bloque político es el Bloque de Poder Dominante, su expresión político, donde los dos bandos que lo componen (progresistas y fascistas) se disputan no el cambio del capitalismo neoliberal sino la intensidad, velocidad del ajuste económico y la humanización o deshumanización del neoliberalismo como si eso fuera posible. ¿Puede haber un partido comunista neoliberal? Claro que sí y eso es Jeannette Jara y el apoyo que ha recibido ésta de su partido. ¿Puede haber una Nueva Izquierda neoliberal? Claro que sí y eso fue el gobierno de Bachelet y de Boric. Puede haber una izquierda capitalista-neoliberal. Claro que sí y eso es el progresismo desde el partido comunista hasta la democracia cristiana.
Cuando Kast dio a conocer el alza de los combustibles la crítica del progresismo no fue por la cantidad del alza y cómo esto afectaría a los trabajadores sino que fue hecho, el alza, todo de una vez. La crítica de los progresistas fue en torno a que debió haber sido hecha de poco, escalonado que al final provocaría el mismo impacto nefasto en los trabajadores pero psicológicamente más amigable y causaría menos indignación que pudiera eventualmente explotar en forma de un nuevo estallido. Pero, ¿no fue Boric el que se coronó como el rey de las alzas? ¿No fue Boric el que implemento toda la nueva red represiva que hoy Kast administra y perfecciona? ¿No fue Boric el que expulsó a casi 3800 estudiantes secundarios como consecuencia de la Ley Aula Segura y que hoy Kast complementa con Escuelas Protegidas? El listado de cooperación entre Boric y Kast, entre el progresismo y el fascismo es larguísimas y de antigua data. ¿Acaso no ha sido esto los acuerdos interburgueses que diera rienda suelta a la transición y a la era constitucional-plebiscitaria de algunos años atrás? Progresismo y fascista dos caras de una misma moneda.
¿Cuál es la vía?
El conjunto del progresismo pretende esconder sus barbaridades y traiciones detrás de la campaña anti Kast como si Kast fuera el único problema para la clase trabajadora y como si fuera el progresismo el paraíso celestial aquí en la tierra. Esta actitud con cero autocrítica y con cero intenciones anticapitalistas, anti burguesas y anti imperialistas pretende nuevamente confundir a los trabajadores y acumular tras de sí un activo social, el cual no tiene, para transformarlo en un activo electoral bajo la sinfonía de como dijera Ricardo Lagos «crecer con igualdad» o anunciar nuevamente que esta vez sí la alegría llegará. Es mucho más cómodo para lo progres centrar todos los esfuerzos contra Kast y así evitar poner al sistema capitalista de explotación en el centro y como el real causante de todos los males de los trabajadores y pueblos.

El problema no es Kast ni quien venga después de él como tampoco el problema era Pinochet o la recuperación de la democracia burguesa. El problema central es el problema del poder y como los explotados, los esclavos modernos acumulan fuerzas, construyen el instrumento revolucionario, elaboran sus tácticas y estrategia y cómo se disponen a la toma del poder y al fin del dominio burgués-capitalista. El horizonte es socialista.
Asumir como verídico y correcto la táctica de derrocar o derrotar a Kast es bailar al son de los progresistas. Es llevar agüita a su molino. Es ser vagón de cola. Es luchar por cambiar de amo que aplique el mismo sistema de explotación capitalista más dosificado pero sistema en el cual seguiremos ser la misma clase esclava de siempre. Muy parecido a una baile de máscaras o al famosos gatopardismo.

