
KAST: ¿NI TAN NAZI NI TAN ENEMIGO?

La reciente campaña presidencial estuvieron en disputa dos campañas del terror. Por un lado, la campaña del terror de la derecha fascista que planteaba un discurso anticomunista y de violencia delincuencial terrorifica y por otro la campaña del terror que de triunfar Kast llegaba la Alemania Nazi.
Ambas campañas tuvieron como objetivo disputarse el mercado electoral y asegurarse la presidencia, los progresistas para dar continuidad a un gobierno que ha sido nefasto para los trabajadores y para el pueblo, y los fascistas para acoplarse al discurso y programa de Milei.
Pero, la realpolitik puede más. Sin siquiera haber asumido Kast, Kast se ha reunido con la ex presidenta Michelle Bachelet en la sede de la fundación de la presidenta. El tema central es negociar el apoyo del gobierno de Kast a la candidatura de Bachelet a la Secretaría General de la ONU.
A la salida de la reunión, y sorprendentemente, Kast, en conversación con la prensa, dio una versión cordial de la reunión en la cual elogió la experiencia y conocimientos de Bachelet como su trayectoria política tanto en Chile como en la misma ONU. Como se dice ambos estaban a cogote cruzado.
Resulta «increíble» que después de las elecciones las campañas del terror fueron dejadas de lado y se ha producido la conocida convergencia de objetivos de progres y fachos, ambos representantes de la clase dominante y sus facciones, en lo que llama «políticas de estado» que no es más que poner en el centro los intereses de la clase dominante.
Esta convergencia de objetivos demuestra lo que ha ocurrido desde 1990, fecha formal del inicio de la transición, cuál es, la negociación permanente y unidad de objetivos que dejan los «debates» y «divergencias profundas» entre ambos sectores como verdaderos cachetadas de payaso.
Por último, esta convergencia y bofetada en público a la dignidad e inteligencia de todos deja al descubierto lo falso del antifascismo planteado por el progresismo durante la campaña, como falso ha sido el discursillo soberanista del progresismo ya que después de la reunión de Jeanette Jara con el embajador yanki en plena campaña (3 de diciembre) de todo aquello en el más profundo y evidente ridículo.
Este antifascismo vacío del progresismo sólo esconce la ansias de poder y de mantener el poder que tienen ante la ofensiva de la derecha fascista. No existe antifascismo si este no está unido a una concepción anticapitalista y antiimperialista ambas concepciones que entran en la visión ideológica del progresismo. Así, le resulta más fácil llegar a acuerdos con la derecha fascista en torno a la defensa de los intereses oligárquicos que tomar una postura antagónica con el poder burgués del cual el progresismo es parte.
Una vez Kast en el gobierno, 11 de marzo del 2026, veremos como aquella Democracia de los Acuerdos, los llamados a la unidad nacional y la búsqueda de un nuevo acuerdo interburgués dominarán el debate en el parlamento y con el gobierno en los primeros meses del próximo año. Quedará atrás el antifascismo woke, new age. El bien de Chile se repetirá como mantra y con ello los buenos negocios reaparecerán como una forma de reconciliar a las diferentes facciones burguesas posterior a las elecciones y el manto de impunidad sobre los casos de corrupción y de abusos de poder será la lápida para cualquier esperanza del pueblo, o de un sector de él, de una vida mejor.

