DANIEL JADUE: LAWFARE Y CONTRADICCIONES

DANIEL JADUE: LAWFARE Y CONTRADICCIONES

La campaña presidencial y parlamentaria del Partido Comunista ha sufrido un duro revés por lo menos para el sector que integra Daniel Jadue al interior del PC mismo. Sometido a un proceso judicial por el caso Farmacias Populares, Jadue ha estado detenido y con arresto domiciliario. La Fiscalía está solicitando 18 años de condena y durante todo el proceso Jadue ha acusado de la existencia de Lawfare en su proceso. En los últimos días el Tricel dictaminó que Jadue se encuentra imposibilitado de continuar con su candidatura a diputado perdiendo así, el Partido Comunista, una de sus cartas más seguras e incónicas a ser electa. 

Lawfare es un término que se usa para indicar una guerra jurídica, una instrumentalización de la justicia, judicialización de la política o acoso judicial. Es el uso abusivo de la justicia manteniendo la apariencia de legalidad. Esto es lo acuso Daniel Jadue y el Partido Comunista en el proceso. 

Aun cuando no se puede descartar esa posibilidad, lo cierto es que una vez conocido el fallo la defensa de Jadue y su entorno han incurrido en una evidente contradicción que no es menor sino de fondo. El argumento central es que el fallo del Tricel es «una mala noticia para la democracia» o sería «un atentado contra la democracia». En ambos casos, la argumentación y defensa de Jadue reconoce que Chile vive en democracia lo cual contradice lo evidente: en Chile no hay democracia. 

Iniciada la «transición a la democracia» con la dictadura de Pinochet, se mantuvo todo el aparataje, todo el modelo, todo el sistema impuesto durante los 17 años de la dictadura. Los 11 Pilares del Neoliberalismo (Fundacón Sol) siguen intacto y son estos pilares los que caracterizaron el sentido «refundacional» de la dictadura y son esos pilares los que matienen agobiado a la clase trabajadora. En Chile, el 1% más rico concentra casi el 50% de la riqueza. Existen alrededor de 140 presos políticos. El Wallmapu se ha mantenido militarizado durante todo el gobierno de Boric. Los crímenes contra la humanidad y terrorismo de estado cometidos durante el estallido social mueren en la impunidad y los sueldos y pensiones se encuentran muy por debajo de la línea de la pobreza. Ni que hablar sobre el saqueo del cobre y el litio como un muy largo etc. Por último, el 98% de la ciudadanía rechaza a la clase política. La repudia. 

Si reconocemos que en Chile hay democracia, entonces, deberíamos reconocer que tanto la Constitución Política del 80 y el Código del Trabajo que podrían ser considerados como los dos textos fundamentales que regulan gran parte de la vida de los trabajadores son esencialmente democráticos y todos sabemos que no lo son. Entonces, ¿se puede argumentar que lo sucedido con Jadue es un atentado a la democracia? ¿Se puede atentar contra algo que no existe? Claramente no. 

Pero la contradicción más de fondo no sólo de la defensa de Jadue sino del Partido Comunista mismo es su aceptación de las reglas del juego «democrático» sin considerar y denunciar que ese «juego democrático» se da en un contexto de perpetuación de la dictadura de Pinochet con apariencia de democracia. La contradicción de fondo es la participación de ambos bajo el marco jurídico-político heredado de la dictadura que no es otra cosa que la validación de ese marco dictatorial. ¿Acaso la transición no fue una transición pactada? ¿Acaso no ha sido ese uno de los argumentos centrales en todos los encuentros, congresos, conferencias del PC desde 1990 en adelante? Entonces, ¿por qué lo validan con su participación legal y electoral, con el parlamentarismo?

Una vez dentro del «juego democrático» y sabiendo que se da en un contexto de perpetuación de la dictadura, no cabe más que aceptar lo que resulte de esa participación política institucional-política dentro de los marcos de la constitución del 80. Esa participación debe ser sin llorar ya que se conocía de antemano su esencia y herencia dictatorial como sabiendo la posibilidad cierta tanto de la aplicación de la lawfare como del derecho penal del enemigo que se ha dado en los casi 140 casos de presos políticos existentes en Chile. Así como no se puede cambiar al capitalismo por dentro ni alcanzar el socialismo desde dentro de la democracia burguesa y desde dentro del estado capitalista menos se puede cambiar un sistema dictatorial desde dentro. Entrar en las fauces de la bestia es estar dispuesto a ser devorado. 

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