
GOBIERNE QUIEN GOBIERNE LOS DERECHOS SE DEFIENDEN (DEBATE)

Ya este 18 de agosto estarán inscritas todas las candidaturas pro capitalistas y burguesas que se disputarán la administración del Estado Opresor y claro está con la venia de la clase dominante. También se inscribirá aquella que desea ser incluida dentro de la clase política y que con un discurso de izquierda, contraria a la clase capitalista, pretende vender la ilusión de la posibilidad de transformar el monstruo capitalista desde dentro y desde arriba reeditando la Vía Pacífica al Socialismo en un reformismo 2.0 con todos esos fracasos conciliadores de clase en los hombros. Con todo el circo electoral estará claro y cada una de las listas y candidaturas presidenciales nos dará un foto de las facciones burguesas en disputa, de las contradicciones interburguesas, entre capitalistas y veremos a la luz de sus programas que las diferencias entre unas y otras no son esenciales por cuanto ninguna de ellas propone el fin del capitalismo sino hacer la explotación más eficiente y aumentar de paso las ganancias de la clase ociosa, parasitaria y bastarda.
¿Cuál contradicción? ¿Fascismo v/s Democracia?
Como ha sucedido siempre que el progresismo siente que puede perder la contienda electoral, éste levanta la contradicción entre Fascismo v/s Democracia. Intentan de alinear detrás de si a todas las fuerzas llamadas de izquierda y de centro-izquierda solamente para salir del paso, vencer a las fuerzas fascistas y después de asumir el gobierno volver a gobernar para los más ricos. Es el chantaje político-emocional y unido a llamar a votar por el mal menor como su única tabla de salvación. Pero, ¿esta contradicción planteada es cierta?
La contradicción impuesta entre Fascismo v/s Democracia parte de un supuesto falso, cuál es, que el sistema que nos somete es efectivamente una DEMOCRACIA y la verdad sea dicha no tiene nada que se parezca a una democracia. Algunos podrán decir que es una DEMOCRACIA IMPERFECTA entones como imperfecta no es una DEMOCRACIA PLENA, vale decir, es una NO DEMOCRACIA.
Lo que somete a la clase trabajadora y a los pueblos es una dictadura capitalista, una dictadura de la minoría parasitaria que ha perfeccionado desde 1990 en adelante el Estado Contrainsurgente heredado de la dictadura militar-burguesa, lo ha hecho más eficiente en sus estrategias antiproletarias. En ese perfeccionamiento del Estado Contrainsurgente han concurrido ambos fascistas y progresistas, autoritarios y demócratas. ¡Todos! Y ambos han concurrido en la defensa del neoliberalismo y de sus 11 pilares que lo sustentan. Todos ellos han salido a defender la constitución del 80, y el mal llamado estado de derecho cada vez que ellos han visto que estos elementos se han puesto en peligro por el protagonismo del pueblo y de los trabajadores. Así ha ocurrido en el Wallmapu como también durante la revuelta popular del 2019. Entonces, ¿por qué los trabajadores y trabajadoras deberíamos alinearnos detrás de los progresistas que se presentan como los campeones de la democracia capitalista? ¿Por que la clase trabajadora debería apoyarlos si han sido incapaces, carentes de voluntad política de derrumbar el nefasto Código del Trabajo, el Subcontrato y combatir la precarización laboral?
¿Qué pasaría si Kast ganara la presidencia?
El discurso de Kast, como el de Kaiser, se presenta más «extremo» en comparación con el de Matthei. Así lo han impuesto los analistas políticos oficiales. Esto deja a la derecha de la vieja loca como «moderada» y «democrática» y a Kasta-Kaiser como ultraderecha. Según esto ¿la UDI es una fuerza moderada y democrática? ¿Una tortuga con reumatismo o una monja de claustro?
Pero que sucede en la campaña presidencial. Cada candidato extrema sus planteamientos, los radicaliza con la finalidad de consolidar su posición de poder y proyecto políticos pero todos sabemos que una vez pasada a segunda vuelta esa radicalidad se guarda en un cajón o se tira a la basura y comienza la negociación entre las diferentes facciones y partidos afines. Se unifican los programas y propuestas para dar nacimiento a un nuevo programa final y de gobierno que pretende triunfar en la segunda vuelta. Esto teniendo también la composición del parlamento donde lo más probable quien resulte electo / electa como presidente(a) no contará con la mayoría necesaria para implementar lo que quiere y tendrá que consensuar, negociar y moderar. Eso ha ocurrido con todos los gobiernos desde 1990 hasta hoy y ocurrió con Boric en la segunda vuelta y ha ocurrido con Jara eso si mucho antes que la campaña comience y donde ni siquiera ha tenido el coraje de defender la nacionalización del cobre y del litio. Del primer programa de Jara no queda nada y eso que aun no se inscribía su candidatura y que la campaña haya tenido un comienzo oficial. Esto mismo ocurrirá con Kast en el caso de triunfar. Kast sabe que no podrá llevar a cabo todo lo que quiere porque no contará con la fuerza parlamentaria necesaria y porque lo que algunos han llamado «la otra derecha» tampoco lo acompañará en todo su programa original y lo obligará a negociar y bajar muchas de sus propuestas. Esto lo saben fascistas, comunistas, demócratas, progresistas, liberales, conservadores, ateos, creyentes y masones. Hay que tener cuidado con las campañas del terror.
Pero, si la contradicción no es fascismo v/s democracia, ¿cuál es la contradicción?
La contradicción fascismo v/ democracia esconde en contenido de clases, esconde la lucha de clases. Esconde las clases en pugna. La contradicción principal sigue siendo entre explotados y explotadores, entre burgueses y proletarios, entre capitalistas y pobres. Pero, si la contradicción es entre capital y trabajo, ¿en qué cambia la visión política, la estrategia si se asume esta contradicción y no la de fascismo v/s democracia? Cambia sustancialmente.
Si se asume como cierto la defensa de la democracia (burguesa / capitalista) y el combate del fascismo, entonces, se produce una alineación detrás de la democracia burguesa de explotados y explotadores donde los explotadores «democráticos», sus partidos imponen su programa burgués en función de aumentar sus ganancias y perfeccionar los mecanismos de explotación capitalista. Se produce desde esta falsa disyuntiva la conciliación de clases donde los capitalistas tienen las de ganar y de imponer su voluntad pasando a ser los trabajadores vagón de cola.
Si se asume que la contradicción es entre capital y trabajo, entonces, nos debemos construir como fuerza proletaria independiente (independencia de clase y autonomía social) y nuestras tácticas y estrategias deben en la dirección de combatir todas las políticas que afecten los intereses de la clase trabajadora, de los pueblos y que aumente las ganancias de los explotadores, es decir, hay que apoyar todo lo que ellos rechacen y combatir todo lo que ellos defiendan. También con la contradicción capital y trabajo estamos obligados de dejar atrás aquella contradicción «izquierda v/s derecha» y situar la contradicción en la contradicción de clase: explotados y explotadores.
Pero a la contradicción entre capital y trabajo, entre burgueses y proletarios, aparece una nueva contradicción, cuál es, la contradicción intra proletaria, o dentro del proletariado, que se da entre los sectores reformistas /progresistas v/s los sectores revolucionarios. Para dilucidar esta contradicción deberíamos analizar dónde se ubican, en la contradicción de clase, los sectores reformistas/progresistas si en el bando de los explotadores o en el bando de los explotados.
Por sus obras y acciones los conocerás
¿Es cierto que las fuerzas burguesas tanto aquellas que apoyaron a la dictadura y aquellas opositoras a la dictadura pactaron la transición a la democracia? ¿Es cierto que ese pacto interburgués ha prolongado todo lo construido y destruido durante la dictadura hasta nuestros días? ¿Es cierto que los gobiernos de la Concertación y Nueva Mayoría se dedicaron a profundizar el neoliberalismo y se defensores de los intereses imperialistas? ¿Es cierto que todos los gobiernos desde 1990 han reprimido a todas las expresiones clasistas, de liberación nacional y revolucionarias junto a todas las protestas que han emanado desde la «ciudadanía»? El listado de preguntas similares es infinita y la respuesta es siempre la misma. Sí es cierto que tods las alianzas progres o fachas se han coludido, unido y coordinado en defensa del sistema de explotación. Ambas alianzas han desarrollado estrategias y programas anti proletarias, anti pueblos anti explotados, anti oprimidos. Ponerse detrás de una candidatura progresista en desmedro de otra facha es ponerse detrás de otros explotador, de otro capitalista sin combatir al capitalismo ni a la explotación. Es cambiar un amo por otro pero manteniendo las mismas cadenas que lo atan a la esclavitud. Es una sensación de victoria. Una ilusión de libertad.
Gobierne quien gobierne los derechos se defienden. Fuerza Proletaria e Independencia de Clase.
La crisis del capitalismo tiene solamente dos vías o salida: la salida burguesa y la salida proletaria. No hay salidas intermedias ni mal menor. Sabemos que la salida burguesa a la crisis afecta gravemente a la clase trabajadora y es cosa de ver la historia y nos daremos cuenta que ha sido así.
Por otro lado, sabemos que cuando la salida a la crisis es una salida desde el proletariado, desde los pueblos quienes son afectados gravemente son precisamente los explotadores, los capitalistas.
Pero, ¿qué se requiere para provocar la salida proletaria, de los pueblos a la crisis?
El paso inicial es comenzar la construcción de la fuerza proletaria, de la fuerza de los pueblos pero recuperando para sí misma lo fundamental: la independencia de clase y la autonomía de las organizaciones sociales. Y de la misma forma, las tácticas y estrategias como los programas se deben construir desde la independencia de clase y desde la autonomía. La conciliación de clases en cualquiera de sus expresiones, niveles e intensidad, es nefasta para los intereses proletarios y de los pueblos. Cuando se concilia con la burguesía, y sus facciones o representantes, es la clase trabajadora y los pueblos los que pierden y una expresión de aquello es el «mal menor» o llamar a defender la democracia burguesa-capitalista como tabla de salvación ante el fascismo. Clase Proletaria v/s Clase Burguesa. Esa contradicción le debemos ganar.

