
CHILE. ¿DERECHIZACIÓN O HASTÍO?

Las recientes elecciones en Chile han impactado a todos por el avance de las fuerzas político-electorales de la derecha fascista. Sumando solamente a Kast, Matthei, Kaiser y Parisi suman en total el 70% de la votación y que sumado a esto con la transformación del Partido Republicano (fascista) como el partido más grande en la cámara de diputados y la mayoría de la derecha fascista en diputados como el empate entre el progresismo y los fascistas en el senado, hace que algunos digan que se ha producido una derechización de la población. Ante esto cabe señalar:
a) Desde hace décadas que las encuestas y los estudios sobre Chile arrojan que existe un 96% de la población que rechaza al conjunto de la clase política y que no ve en el estado ni en los gobiernos las herramientas o instituciones capaces de solucionar los problemas que aquejan a ese amplio 96%.
b) Que de lo anterior la abstención electoral comenzó a subir como la espuma obligando al conjunto de las fuerzas políticas del parlamento a imponer la obligatoriedad de votar como una forma de validar vía represión al sistema político y a la democracia burguesa.
c) Que, junto a la obligatoriedad a votar, a riesgo de multa en el caso de no votar, los casos de abusos de poder, de corrupción, de nepotismo y amiguismo es transversal sin importar qué coalición gobierne. A esto se suma los múltiples casos de corrupción y abusos en el poder judicial, las policías, las fuerzas armadas no quedando institución pilar alguna que no se vea fuertemente cuestionada y rechazada por el conjunto de la población.
d) Con todo el conjunto de la clase política o el bloque en el poder, desde el Partido Comunista y el Frente Amplio hasta el Partido Republicano y el Partido Nacional-Libertario, defienden el estado de derecho burgués, la constitución y las leyes con todas las instituciones corrompidas antes mencionadas. Todos asumen el discurso de la seguridad nacional, de endurecer la legislación penal, de la represión contra el pueblo (ejemplo nueva Ley Anti Terrorista y creación del Ministerio de Seguridad Pública, mantención de 140 presos políticos y del estado de excepción en el Wallmapu) teniendo como caballito de troya el combate al crimen organizado, a la delincuencia y contra las bandas criminales internacionales asentadas en Chile.
e) Que en este contexto las políticas de todos los gobiernos han ido en la dirección de defender los intereses oligárquicos e imperialistas aumentando los niveles de concentración de la riqueza del 1% más rico alcanzando el 50% de la riqueza por parte de la minoría parasitaria. Al mismo tiempo, y como consecuencia de lo anterior, la clase trabajadora es sometida a la represión económica, al terrorismo de los grupos económicos mediante el alza constante, encarecimiento y precarización de la vida. Emblemático es la muerte anual de 40.000 pacientes esperando atención médica y de los miles de campamentos de familias sin casa.
f) Que, producido el estallido social del 2019, el conjunto de la clase política, del bloque en el poder saltó en la defensa del conjunto del sistema mediante el Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución (noviembre, 2019) y al espectáculo de dos convenciones constitucionales todo con la finalidad de coaptar las esperanzas del pueblo, desmovilizarlos e imponer el predominio de la clase política en desmedro a una genuina soberanía popular que pusiera en riesgo el poder oligárquico. En ello hubo amplio acuerdo entre el progresismo y los fascistas.
g) Que, el conjunto de la clase política validó la represión contra el pueblo movilizado el 2019 como pacto la impunidad ante los crímenes contra la humanidad cometidas durante ese período. Se le aseguró la impunidad a Piñera como a sus ministros y altos mandos de las policías y fuerzas armadas involucradas en la represión.
h) Que habiendo ganado Gabriel Boric la presidencia como supuesto intérprete de las demandas aparecidas durante el estallido social del 2019, éste rápidamente viró hacia la derecha asumiendo gran parte del programa de la derecha fascista y traicionando las esperanzas de quienes se movilizaron el 2019. Claro ejemplo de eso es la privatización del Litio entregándolo al yerno de Pinochet, la reforma a las AFPs aumentando las ganancias de esa mafia y la precarización de los trabajadores con la entrada en vigencia de la reducción de las 40 horas (Jeanette Jara). Se rescató a las Isapres y se ha puesto como centro la productividad y la flexibilización laboral sin tocar un ápice el nefasto Código del Trabajo ni el Subcontrato. La clase trabajadora es inexistente para el progresismo y para la derecha fascista.
i) Todo lo anterior ha hecho que el hastío del 96% que rechaza a la clase política se transforme en endémico, se consolide y que el vaivén en las elecciones que van de izquierda a derecha, cual péndulo, sea una forma de expresar el hastío por cuanto para muchos votar es irrelevante porque al final de cuenta “los políticos son todos corruptos y se arreglan entre ellos” y que “no importa quien gane mañana tengo que trabajar” que al final “izquierda y derecha son la misma mierda”.
j) Esto nos dice que la población, la clase trabajadora no se ha derechizado sólo que para ella los conceptos “izquierda y derecha” son irrelevante, inexistente, no sirven porque en la clase trabajadora prima su sentir como clase explotada, miserable, esclava contra quienes engordan en el poder y hacen abuso de éste. Esto no quiere decir que estemos en presencia de una conciencia de clase propiamente tal sino de un sentimiento de clase que se expresa, por ahora, en el rechazo total al sistema de abusos y que se expresó claramente durante el estallido social del 2019.
k) Quienes se han derechizado, y sobre ello hay consenso pleno, es precisamente la izquierda borrega, la izquierda traidora o progresista que ha asumido el programa de la derecha fascista siendo fieles representante de la Tercera Vía renunciando a interpretar los intereses y demandas de la clase trabajadora y siendo fieles representantes de la oligarquía y del imperialismo.
l) Queda claro lo anterior lo señalado por el conjunto del progresismo, y de Jeanette Jara posterior a las elecciones de la primera vuelta, en el sentido de ir en busca de los votos y “buenas ideas” de las candidaturas de la derecha fascista. Los guiños y coqueteos hacia esa derecha cavernaria son groseros y sólo dan cuenta de un progresismo fascistizado y en descomposición acelerada.
m) Así, la clase trabajadora, la ciudadanía, el pueblo no se ha derechizado, sino que es la izquierda progresista se ha derechizado y fascistizado. La clase trabajadora, la ciudadanía, el pueblo sólo ha expresado su hastío utilizando para ello el voto de rechazo y de castigo ante un gobierno que como el de Boric ha hecho todo lo contrario a lo prometido siendo un gobierno tan de derecha como la derecha originaria o genuina.
n) Como sabemos, Boric gano gracias al voto Anti Kast y esta vez Kast tiene la posibilidad de ganar gracias al voto Anti Boric y al igual que ocurrió con Boric una vez triunfado en la elección presidencial del 2021, pronto esa mayoría Anti Kast que le permitió triunfar desciende velozmente a porcentajes mínimos. Lo mismo ocurrirá con Kast en el caso que gane. El voto de castigo contra el gobierno de Boric que permitirá el triunfo del fascista aceleradamente descenderá también a mínimos porcentuales.
o) Desde las cifras que se dispone, la candidata del progresismo, de Boric, Jeanette Jara no tiene posibilidades de triunfo a menos que se derechice a tal grado que logre quitarle votos a las fuerzas de la derecha fascista. Si eso sucede será una candidata comunista que logre interpretar a sectores de la derecha fascista. Todos los textos de teoría política se caerían de las estanterías y Marx, Engels y Lenin ser estarían revolcando en sus tumbas. De ganar Jara ella gobernará desde la derecha y cohabitará con la derecha fascista. Dirán que se la izquierda francesa se unió con la derecha para evitar el triunfo de Le Pen ¿por qué aquí no? En cualquier latitud el oportunismo y la traición son igualmente condenables.
p) Lo que queda al final de cuenta es el hastío profundo y radical. Lo que queda como tarea es transformar a la izquierda revolucionaria en una expresión válida, que logre interpretar a ese 96% hastiado. Para ello el proceso de maduración, de valorar la necesidad estratégica de la unidad revolucionaria que se enfrente contra el oportunismo, el reformismo, el revisionismo que anidan también dentro de la misma izquierda revolucionaria y levantar también una lucha frontal contra todas las expresiones políticas que defienden los intereses oligárquicos-imperialistas es la única vía para que ese hastío, ese sentimiento de clase se transforme en conciencia de clase, en Oposición Anti Capitalista, en Alternativa Popular y Revolucionaria.

