
CINE PARA ADULTOS Y EL FALSO FEMINISMO PROGRE

Un elemento estructurante de la sociedad burguesa es la libertad y en especial la libertad individual y asociado a esto es la libertad de expresión como también la libertad de elegir, de discernir. Todos estos elementos están en debate al momento que desde el Estado / gobierno, a través del Ministerio de Cultura éste ha financiado la realización del Festival Excéntrico y que consiste en un festival de cine porno. Para su realización la productora, Contrafoco Spa que iniciara actividades el 27 de mayo del 2022, recibió $49 millones y donde se exhibirán 419 películas de 28 países.
Toda esta situación contradice en la médula el discurso mediante el cual el progresismo accedió al gobierno y donde la repudio a la violencia de género, la conquista y ampliación de los derechos de la mujer y el repudio furibundo hacia la cultura patriarcal, el machismo y todo lo que oliera a violencia debería ser rechazado. Uno de los hitos en esa dirección fue precisamente Las Tesis con «Un violador en tu camino». Sería interesante volver a escuchar esta obra y contrastarla con el Festival de cine porno. Veamos.
Sin duda violenta la realización del festival por cuanto la justeza de la denuncia de Las Tesis y de lo que logró provocar no sólo en Chile sino que en otras latitudes en actividades masivas donde la principal característica fue la participación de mujeres de todas las edades.
Pero volvamos a la libertad de expresión.
Si fuera porque la libertad de expresión es fundamental de la ideología y sociedad burguesa, no se entiende entonces por qué el cantante Peso Pluma fue repudiado y obligado a bajarse del Festival de Viña el 2024 porque más allá que sus canciones son parte de la narcocultura y promueve la violencia generada por el narcotráfico es una expresión cultural al igual que el festival porno según los defensores del mismo. Incluso si vamos más atrás en el tiempo incluso. Fue el año 2000 cuando el gobierno de turno prohibió la realización del Congreso Internacional Nazi.
Entonces, ¿cuáles son los criterios para el ejercicio de la libertad de expresión o para la prohibición de esta por parte del gobierno o del estado?
Algunos de los principios que se deben resguardar es precisamente la dignidad humana, la igualdad de los derechos, la protección de la violencia en especial de la violencia de género y la no discriminación. Entonces, cabe preguntarse, la pornografía ¿promueve y protege la dignidad humana? ¿Promueve y protege la igualdad de derechos? ¿Repudia o rechaza la violencia en todas sus formas y específicamente contra la mujer? ¿Promueve y protege la inclusión en desmedro de la discriminación? Claramente no al igual que tampoco lo hace la narcocultura ni menos los movimiento nazis y sus derivados contemporáneos. Porque si partimos que el cine porno es una expresión cultural que debe tener cabida y ser promovida entonces también la narcocultura, el nazifascismo o los movimientos europeos pro pedofilia. También Contrafoco Spa podría también hacer un festival de cine narco, de cine nazi o de cine pro pedofilia y ser también financiado por el gobierno de turno porque lo que importa según los defensores en la libertad de expresión.
Veamos qué pasa con la pornografía en Chile.
Un estudio internacional con participación de investigadores chilenos estimó que entre 2,7 % y 23,3 % de la población chilena está en riesgo de tener un uso problemático de la pornografía, cifra superior al promedio mundial (~3,2 %).
Informes internacionales (aunque no específicos de Chile) muestran que el acceso a pornografía ocurre cada vez más temprano, a veces antes de los 10–12 años, y es común antes de los 14. La exposición temprana se ha asociado con creencias distorsionadas sobre sexualidad y relaciones. En otros contextos, altos porcentajes de jóvenes entre 12 y 17 años consumen porno, con diferencias por género.
El consumo frecuente también se asocia, en otras investigaciones, con depresión, aislamiento social y peor regulación emocional, especialmente en jóvenes adultos.
Aunque no hay cifras nacionales chilenas detalladas por edad, investigaciones de contexto similar muestran que menores con acceso temprano pueden tener alteraciones en la visión de las relaciones afectivas, autoestima y comportamientos sexuales de riesgo.
| Grupo de edad | Tendencias de consumo e impacto |
| Niños (menores 12) | Exposición temprana se asocia con concepciones sexuales distorsionadas y riesgos de trauma emocional. |
| Adolescentes (13–17) | Alta prevalencia en contextos comparables; impacto en creencias y expectativas de relaciones; riesgo de consumo problemático y consecuencias psicológicas. |
| Jóvenes adultos (18–30) | Mayor consumo frecuente; correlación con depresión y aislamiento en algunos estudios. |
| Adultos (30+) | Consumo común, pero menor riesgo de impacto problemático comparado con jóvenes; el contexto personal y psicológico influye más en efectos de salud mental. |
La industria global de entretenimiento adulto es enorme.
Estimaciones sitúan su ganancia alrededor de USD 65–97 mil millones anuales en los últimos años, con expectativas de crecimiento constante. Proyecciones del mercado en línea la estiman en ~USD 73.6 mil millones en 2025, con crecimiento al 2033
El mercado de entretenimiento adulto en Chile (incluyendo pornografía online y otros segmentos) se estimó en alrededor de USD 200–210 millones en 2025, con crecimiento proyectado a mediano plazo.
En un estudio con jóvenes, se encontró que una parte significativa de adolescentes aprende sobre sexualidad a través de la pornografía. Entre jóvenes de 15 años, un 31,8 % afirmó haber aprendido “mucho” sobre sexo por pornografía, especialmente varones (25,7 % frente a 4,8 % de chicas).
Según un estudio con 531 mujeres a nivel nacional:
73,8 % había sufrido algún tipo de violencia digital, que incluye el envío no consentido de imágenes sexuales y acoso, entre otras formas de violencia online. El 36 % de las personas encuestadas reportó haber experimentado violencia digital. El 66 % de los agresores eran hombres, según la misma investigación.
La difusión de imágenes íntimas sin consentimiento, el acoso sexual digital y amenazas con contenido sexual explícito son formas de violencia de género que muchas veces se intersectan con la pornografía digital (por ejemplo, la distribución de videos íntimos sin permiso de la persona filmada).
En una revisión sistemática internacional, se encontró que el consumo de pornografía se relaciona de manera significativa con distintos tipos de violencia en relaciones de género:
Coerción sexual y violencia sexual: presente en el 100 % de los estudios analizados.
Violencias psicológicas: en 80 % de ellos.
Violencias físicas: en 66,7 % de los estudios.
La violencia sexual es frecuente entre jóvenes en Chile: en una encuesta universitaria, 31 % de mujeres y 21 % de hombres reportaron al menos un episodio de violencia sexual desde los 14 años; en los últimos 12 meses fue 17 % en mujeres y 12 % en hombres.
En contextos legislativos, el Senado chileno reporta que 52 % de mujeres entre 18 y 26 años ha sufrido acoso sexual digital al menos una vez en su vida.
Estos datos siguen mostrando que las formas de violencia de género, incluidas las digitales, son un problema real y extendido en Chile, especialmente entre jóvenes, y muchas veces se intersectan con espacios donde se comparten o se accede a contenidos sexuales y pornográficos sin consentimiento.
| Aspecto | Evidencia clave |
| Aprendizaje distorsionado de la sexualidad | Jóvenes reportan aprendizaje sexual a través de pornografía con normalización de violencia y falta de consentimiento. |
| Violencia digital relacionada con imágenes sexuales | 73,8 % de mujeres han sufrido violencia digital, incluyendo difusión no consentida de contenido, con agresores mayormente hombres. |
| Pornografía no consentida | Investigaciones jurídicas la conciben como forma específica de violencia de género. |
| Asociación científica | Revisiones muestran vínculos entre consumo de pornografía y coerción sexual, violencia psicológica y física en relaciones íntimas. |
| Contexto chileno más amplio de violencia sexual/digital | Incluye alto porcentaje de acoso sexual digital y violencia en jóvenes. |
Pero, ¿cuál sería la relación entre la pornografía y el patriarcado?
Podríamos decir que la Cultural Patriarcal se define por:
- Los hombres ocupan posiciones de poder simbólico, económico y sexual.
- Las mujeres son socializadas como objetos de deseo, cuidado o subordinación.
- Se naturalizan jerarquías de género, control del cuerpo femenino y desigualdad en las relaciones sexuales y afectivas.
No sólo la música y la publicidad refuerzan estos aspectos sino también el cine y qué más claro que el cine porno.
De lo anterior podemos afirmar que la pornografía es un derivado del patriarcado que tiene como finalidad de:
- El placer masculino es el centro de la narrativa.
- El cuerpo femenino aparece fragmentado (senos, vagina, boca).
- Las mujeres suelen ser mostradas como siempre disponibles, complacientes y deseosas.
A la vez reproduce la Jerarquía de Poder donde son comunes:
- Diferencias de edad (hombres mayores, mujeres muy jóvenes).
- Roles de dominación–sumisión.
- Escenarios donde el consentimiento es ambiguo o inexistente.
- Erotización de desigualdades (económicas, raciales, físicas).
Incentiva y fortalece la mercantilización de la mujer porque:
- El cuerpo de las mujeres ha sido históricamente controlado, regulado y comercializado.
- La pornografía convierte ese cuerpo en mercancía de consumo masivo.
- La demanda es mayoritariamente masculina.
- El estándar de valor está definido por deseos masculinos.
La pornografía podría ser la herramienta más efectiva para la reproducción del patriarcado porque:
- La primera fuente de “educación sexual”.
- Un manual implícito sobre cómo deben ser las relaciones.
Cuando ese aprendizaje ocurre sin educación sexual crítica:
- Se normaliza que el placer masculino sea prioritario.
- Se aprende que la insistencia, el control o la agresividad pueden ser “sexys”.
- Se invisibiliza el deseo, el placer y los límites de las mujeres.
La repetición constante de ciertos guiones sexuales produce:
- Normalización de la dominación masculina.
- Expectativas irreales sobre cuerpos y comportamientos femeninos.
- Presión sobre las mujeres para adaptarse a esos modelos.
Esto refuerza la idea patriarcal de que ciertas formas de desigualdad son “naturales” o deseables.
La mayoría de la pornografía no muestra violencia explícita, pero sí violencia simbólica, es decir:
- Mujeres que parecen disfrutar humillaciones.
- Dolor presentado como placer.
- Ausencia de consecuencias emocionales o físicas.
Eso contribuye a una cultura donde:
- El malestar femenino se minimiza.
- El consentimiento se vuelve secundario.
- La empatía hacia las mujeres disminuye.
Todo esto cobra mayor gravedad si tomamos en cuenta la casi nula educación sexual en los establecimientos educacionales de educación básica y media y de las proliferación de casos de violaciones y abusos sexuales en la educación superior y que derivaron en la ola de tomas feministas (2018) y la elaboración de protocolos al respecto como también en el ámbito laboral.
Veamos.
Los delitos sexuales (violación y abuso) han mostrado cifras muy altas en Chile, con más de 4.400 violaciones y 14.400 delitos sexuales registrados en 2023, según cifras oficiales de la Fiscalía/Subsecretaría de Prevención del Delito. Esto representa un crecimiento de denuncias desde 2018, cuando hubo menos casos reportados (2.969 violaciones y 10.105 abusos aproximadamente)
Según estudios recientes, aproximadamente 31,4 % de las mujeres en Chile han sufrido violencia sexual durante su infancia (antes de los 18 años).
En 2018, ya se registraron 587 denuncias de connotación sexual en establecimientos educacionales ante la Superintendencia de Educación, y entre 2014–2019 se habían reportado más de 2.000 casos de este tipo.
En 2024–2025 las denuncias por abuso o connotación sexual en colegios siguieron presentes:
- 2024 registró un peak histórico de 1.219 denuncias durante todo el año.
- Primer trimestre de 2025: 145 denuncias (49 por abuso de adultos contra estudiantes y 96 entre pares), un aumento del 29 % respecto de igual periodo de 2024
Desde 2021 hasta 2024, el Ministerio de Educación (a través de la Superintendencia de Educación Superior) recibió 286 denuncias asociadas a violencia, acoso sexual y discriminación de género en universidades y centros técnico-profesionales. De ellas:
- 225 casos fueron por problemas de convivencia/bullying/discriminación.
- 61 casos directamente relacionados con violencia y discriminación de género (incluido acoso o abuso sexual).
Muchas de estas denuncias aún están en indagación y no se han sancionado formalmente instituciones.
Según datos públicos disponibles sobre denuncias entre funcionarios públicos desde 2018 hasta 2023:
2018: 89 casos de acoso sexual en entidades públicas. 2019: 94. 2020: 133. 2021: 174. 2022: 160. 2023: 226 casos denunciados de acoso sexual dentro de organismos públicos, mostrando un alza sostenida.
La implementación de la llamada “Ley Karin” (Ley de acoso laboral y sexual, vigente desde 2024) ha mostrado un volumen importante de casos en el sector privado y público: más de 9.000 denuncias en el sector privado y 5.000 en el público entre agosto y diciembre de 2024, aunque esta cifra aún requiere confirmación oficial completa.
Como curiosidad es notable la ausencia del movimiento feminista en este debate donde claramente la pornografía por más que se le intente encubrir como una expresión artística degrada a la mujer, la violenta y la transforma en objeto, la mercantiliza, etc. El silencio es sepulcral. Ni siquiera una funa, algo que pudiera conectar al feminismo de hoy con aquel que llenaban los espacios públicos con aquello de Un Violador En Su Camino y que le sacaba roncha tanto a la cultura patriarcal que anida en la derecha fascista como en el conjunto de las izquierdas. ¿Será parte del efecto Monsalve y otros intelectuales progres que han derivado en golpeadores?

